El folclore y los duendes de la música siempre fueron sus guías.
Su niñez estuvo plagada de sueños donde los sones de la tierra eran el mejor paisaje para un changuito que aprendía a sentir esos latidos de la madre tierra y transformarse en la razón misma de su existencia.
Seguramente, ser el hijo de Alfredo “Alito” Toledo, el pilar de “Los Manseros Santiagueños”, pudo abrirle algunos puertas, pero sólo su propio peso y sus méritos personales son los que lograron convertirlo en uno de los nuevos representantes de la música folclórica. Hoy, a los 26 años, el bandeño Marcelo Toledo está ultimando los detalles para presentar en sociedad su nuevo material discográfico. Lo que sucederá el próximo viernes 15, en el teatro 25 de Mayo. Será una cita para escuchar lo mejor de lo que se viene.
Con voz pausada, Marcelo cuenta que su apellido no le significó una mochila, durante una entrevista donde admitió que su famoso padre también le hace críticas, pero siempre guiándolo por el camino mejor.
-¿Cómo fue crecer en un ambiente tan musical, donde, seguramente, tu rumbo siempre estuvo orientado en ese sentido?
-La orientación por la música siempre ha estado. Siempre ha sido una idea de, algún día, poder vivir de este arte hermoso, de esta cultura linda. Si bien uno tiene otro trabajo, siempre trato de tener una preferencia especial por la música, porque mi idea ha sido cantar. Desde muy chico, desde muy niño.
-¿Cuándo arrancaste con la música?
-Desde los 8 años he comenzado a cantar, y a los 13 años ya lo hice profesionalmente. Entonces, mi carrera siempre ha estado inclinada por la música, nunca ha habido inclinación por otra profesión. Lo mío siempre ha sido la música. Vamos a tratar de seguir, inculcándole a mis hijas que sigan haciendo este arte y cultivando nuestro acervo cultural